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Agile Management: agilidad, flexibilidad y eficacia

En los tiempos que vivimos, la velocidad a que se producen los cambios son muy rápidos. Esto implica que  las empresas han de estar capacitadas para tomar decisiones lo más rápido posible.  De esta velocidad depende, en gran medida, ser capaces de adaptarse al mercado y a las nuevas tendencias.

Una de las herramientas más importantes que tenemos en este sentido es el Agile Management o gestión ágil de proyectos.

¿Qué es el agile project management?

El Agile Project Management es una herramienta que permite a las empresas poder tomar decisiones de forma rápida, eficaz y flexible. Aunque se trata de un método muy empleado en empresas relacionadas con las nuevas tecnologías, lo cierto es que debería ser adaptado a cualquier tipo de compañía.

Cualquier sector, a día de hoy, cambia mucho más rápido que hace años. Por este motivo, contar con un método como la gestión ágil de proyectos puede resultar fundamental a la hora de contar con ventajas competitivas con sus rivales o competidores.

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¿Qué metodologías hay en el agile project management?

Existen dos métodos agile, fundamentalmente: el kanban y el scrum.

Kanban

Se basa en un «tablero» de tarjetas dividido en diversas columnas donde cada una se corresponde con un flujo de trabajo diferente. Cada tarjeta describe una tarea a realizar así como sus características.

Lo bueno de este modelo agile es que todo el mundo conoce cuales son las tareas a realizar así como sus características, el tiempo a emplear y si están hechas o no. De esta forma, antes de pasar a una nueva tarjeta han de estar hechas las anteriores.

Lo que logramos con el kanban es evitar estar haciendo diversas tareas a la vez y que estas se solapen. Esto es muy importante si queremos seguir un orden de trabajo y asegurarnos de que las tareas se finalizan de forma correcta antes de pasar a la siguiente. Así evitamos errores que se encadena por haber realizado algún paso mal.

El kanban puede ser usado tanto para tareas concretas o para trabajos más genéricos. Lo más importante es tener bien definido el contenido de las tarjetas: tareas, tiempos etc.

Scrum

La característica fundamental del scrum es la división del trabajo en tareas parciales que faciliten su realización. La clave está en que esta división reduce la complejidad de los trabajos, siendo más sencillo su realización y lo más importante, detectar posibles errores.

Para poner en marcha el método scrum debemos crear primero un documento llamado Product Backlog que recoja todas las características de forma detallada del mismo. La siguiente fase sería determinar quien hace las tareas, los tiempos de realización y supervisión. Por último está el Burn Down que sirve para ir midiendo la evolución del proyecto.

La clave del scrum dentro del Agile Management es que nos permite ser muy flexibles en la realización de tareas y al mismo tiempo  tenerlas muy controladas. De esta forma, las posibilidades de error se limitan al mínimo.

La metodología Agile está muy enfocada a entornos muy cambiantes. Ante esta situación, parece que los sectores relacionados con las nuevas tecnologías podría ser los ideales. Sin embargo, se trata de una forma de trabajo que debería aplicarse en cualquier sector debido a que limita muchos errores, hace las tareas más sencillas y permite un mejor control sobre ellas.

Al fin y al cabo, con el Agile Project Management lo que trata es de planificar y dentro de esa planificación de llevar un control muy estricto de la misma. Se puede decir lo que se busca es la división de trabajos complejos en tareas sencillas.

Por otro lado, el Agile Management puede ser de gran ayuda a aquellas empresas que por sus características no tienen plan estratégico. A pesar de  que se trata de una herramienta fundamental en toda empresa, muchas no lo tiene. Trabajar con una metodología Agile puede ayudarles a planificar y a controlar si cumplen o no los objetivos.

Este modelo de gestión tiene grandes parecidos, en el fondo, con el lean management. Ambos son dos métodos de trabajo que son mucho más que eso, son una filosofía. Por eso, para implantar esta formas de trabajo en el seno de las empresas lo más importante es, muchas veces, llevar a cabo un cambio de mentalidad que nos ayude a implantarlos con eficacia.

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