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Si las cosas van bien en tu empresa, ¡Necesitas ayuda!

Las consultoría de empresas (de cualquier clase), por regla general, son reclamadas cuando los gerentes advierten que tienen algún problema o necesidad. Hasta ahí todo más o menos bien. Funciona como cuando vamos al médico. Nos sentimos mal, sabemos que algo no va bien, y acudimos a un profesional que nos diga que tenemos y cómo lo solucionamos. Con las empresas de consultoría pasa algo muy similar. El teléfono suele sonar cuando alguien tiene un problema. Sin embargo, muchas veces, el problema debería haberse atajado mucho antes, o ni siquiera debió de haberse llegado a esa situación. Por seguir con el ejemplo  del médico, cada vez tiene más peso la medicina preventiva y el estilo de vida sano, para evitar problemas.

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¿Cuándo llamar a una consultoría de empresa?

Aunque pueda parecer extraño, a la consultoría de empresas hay que llamarla cuando las cosas les van bien a la empresa. Seguro que muchos de vosotros estáis en desacuerdo. Si a la empresa ya le va bien, ¿para qué necesita ayuda externa? Esta es una reflexión muy habitual. Sin embargo, se trata de un trampa. Podríamos acuñarla como la trampa del gerente. Los directivos tienen la falsa creencia de que cuando la empresa va bien (o muy bien) es porque lo están haciendo todo correcto. Sí, pero ahí está el peligro. Es en estos casos cuando se empiezan a dejar pequeñas aspectos de lado.

¿Qué ocurre cuando una empresa empieza o tiene algún problema?

Pensemos una cosa, cuando una empresa está empezando o tiene problemas los directivos luchan con todas sus fuerzas para sacarlas adelante o mejorar. Tratan de tener todo controlado, nada se les escapa, hasta el más mínimo detalle es importante.

¿Qué ocurre cuando una empresas van bien?

Una vez que las empresas tienen muchos clientes, crecen y empezamos a ver dinero la tendencia es a relajarse.

  • Los detalles cada vez se miran menos.
  • Como la empresa ha crecido y la estructura, a veces, no es la adecuada.
  • Los directivos hacen muchas tareas que no les corresponden, dejando otras de lado.
  • La empresa crece y queremos que crezca más, pero no pensamos el cómo, ni si es el momento, ni si estamos preparados.
  • Pensamos que sabemos más que nadie de gestión y no necesitamos ayuda.
  • Hemos levantado nuestra empresa de cero, yo puedo hacerlo todo sólo.

Podríamos dar muchos ejemplo más de lo que ocurre cuando las empresas van bien. El mayor problema al que nos enfrenamos las consultorías de empresas es que  los directivos no son capaces de ver sus negocios desde un punto de vista totalmente objetivo. Su percepción siempre es de que las cosas están mucho mejor de lo que realmente están. Si tienen están haciendo las cosas mal les costará reconocerlo.

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¿Por qué debes llamar a consultoría de empresas cuando las cosas te van bien?

La razón es muy sencilla: para evitar problemas en el futuro. Lo creas o no, vendrán. Muchas veces, lo que ocurre, es que se espera a levantar el teléfono cuando las cosas ya están bastante mal.  En estos casos los recursos escasean, los problemas parecen salir de debajo de las piedras y la rueda de la negatividad comienza  a girar. Hay que evitar llegar a este punto a toda costa. La clave es tener a mano un buen consult@r que nos ayude a gestionar el día a día, el crecimiento, a ver aquellos problemas que nosotros no advertimos, a crecer de forma ordenada, a darnos una opinión objetiva.

En estos momentos podrás estar de acuerdo con nuestro artículo o no. Te aseguramos por experiencia, que antes o después, lo estarás. No hagas que sea demasiado tarde y contrata una consultoría de empresa.

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