La importancia de saber tomar decisiones estratégicas a largo plazo

Como regla general, muchas pequeñas empresas trabajan con un objetivo en mente: vender. Podemos traducir la palabra vender por facturar. Así pues, al final de año, son muchos los que sacan pecho diciendo “este año he facturado xxxx”, o bien presumen de su aumento de facturación. Sin embargo muy poca gente presume de lo que ha ganado realmente. Mucho menos se presume de tener el margen más alto del mercado o la deuda más baja. Con frecuencia, miramos al dedo que señala en vez de al bosque.

Esta introducción viene a colación de lo siguiente. Cuando se nos viene a la cabeza la palabra empresa…¿Qué pensáis?  Veamos algunos de los errores más comunes respecto a la visión estratégica y sus decisiones.

Empresas que son como barcos sin rumbo

Decisiones estratégicas: errores comunes

  • Mirar sólo a corto plazo: Pensemos fríamente: ¿una empresa es algo que queremos que dure unos meses? La respuesta es obvia: NO. Sin embargo, cuando tomamos decisiones estratégicas en las Pymes lo hacemos a un par de meses vista. La visión de la empresa ha de ser a varios años. Lo que todo empresario o directivo quiere es que la compañía dure para toda la vida…¿Qué sentido tiene pensar sólo a corto plazo?
  • Pensar que la empresa es un único elemento: La empresa está formada por diversos departamentos. Las más grandes pueden tener incluso diversas divisiones o sedes. Cuando tomamos decisiones estratégicas, nuestra visión ha de ser global. No podemos creer que un departamento es más importante que otro. Si tenemos esta perspectiva, cuando nos demos cuenta unos departamentos estarán muy bien gestionados y otros serán un caos.

Una empresa no puede ser perfecta en todos sus aspectos, pero al menos, ha de funcionar cómo una máquina bien engrasada en todos ellos.

  • No mirar los números: A la hora de tener visión estratégica debemos tener presente en la cabeza los datos, los números. Las decisiones han de ser tomadas en base a datos o hechos que puedan ser medibles y cuantificables. Esto limitará el riesgo de errores.
  • Tener sólo un punto de vista: Es algo muy común en aquellas organizaciones dominadas por una única persona. El ego, en muchas ocasiones, es el peor enemigo del empresario/directivo. Dejarse aconsejar por tu equipo, saber escuchar, valorar sus opiniones y tenerlas en cuanta a la hora de determinar las decisiones estratégicas de la empresa marcan la diferencia entre el buen directivo y el ególatra.
  • No tener visión estratégica: Aunque no lo parezca, este es un error muy común. Pregúntate a ti mismo ¿Dónde quiero que mi empresa estén en cinco años? Si no eres capaz de dar una respuesta concreta en menos de 30 segundos y sin pensarlo entonces, tu empresa es lo que desde nValor definimos como un “barco sin rumbo”. No sabes si tu empresa va hacia el éxito o hacia el fracaso (probablemente irá hacia él).

La visión estratégica de nuestra empresa es fundamental. Es una cuestión vital para la empresa saber dónde quiere estar en los próximos años. Si no tiene claro su destino, cómo va a ser capaz de llegar a él. La respuesta a esta pregunta, se traduce en multitud de problemas

La falta de cultura empresarial y el saber escuchar.

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